Category Archives: Anónimo

La montaña crujiente

Erase una vez un abuelito y una abuelita vivían solitos en una casita. Cada día el abuelito se iba a trabajar en el campo, y mientras sembraba arroz cantaba: “Un grano, y de él miles.” Cada día también venía después de el abuelito un tejón, que cantaba: “Un grano y uno solo. Y todos me […]

Issunboshi

Erase una vez un viejecito y una viejecita. Nunca pudieron tener niños, y esto les hacia sentir muy tristes, tal que le pidieron a los dioses que le dieran un niño: “Aunque no fuera ni mas grande que un dedo, estaríamos contentos.” Y un día, tuvieron un bebe tan alto como un dedo. El viejecito […]

La grulla agradecida

Erase una vez había un joven que vivía solo en una casita al lado del bosque. De regreso a casa durante un día de invierno bastante nevoso, oyó un ruido extraño. Se puso a caminar hacia un campo lejano de donde venía el sonido, y allí descubrió una grulla tumbada sobre la nieve llorando de […]

Los seis Jizos y los sombreros de paja

Erase una vez un abuelito y una abuelita. El abuelito se ganaba la vida haciendo sombreros de paja. Los dos vivían pobremente, y un año al llegar la noche vieja no tenían dinero para comprar las pelotitas de arroz con que se celebra el Año Nuevo. Entonces, el abuelito decidió ir al pueblo y vender […]

Los zapatos de hierro

Pues señor, érase una vez un joven cordobés, llamado Luis, que se encontró una noche en una posada con un caballero desconocido que se hacía llamar el Marqués del Sol. Pusiéronse a jugar a cartas y el forastero ganó sin cesar, mientras que Luis, ansioso de tomar el desquite, perdía onza a onza toda su […]

El príncipe desmemoriado

Cuéntase que había una vez un príncipe, llamado Andana, hijo del rey Perico y de la reina Mari-Castaña, que tenía el gravísimo defecto de carecer de memoria. Todo cuanto oía, veía, hacía o decía lo olvidaba en el acto. Los reyes, muy preocupados, llamaron en consulta a los mejores médicos del reino y éstos, después […]

El pandero de piel de piojo

Érase un rey que tenía una hija de quince años. Un día, estaba la princesita paseando por el jardín con su doncella, cuando vio una planta desconocida. Y preguntó, curiosa: – ¿Qué es esto? – Una matita de hinojo, Alteza. – Cuidémosla, a ver lo que crece – dijo la princesa. Otro día, la doncella […]

La ratita presumida

Érase una vez una ratita que, barriendo la calle delante de su casa, se encontró un ochavo. Lo cogió, y dijo: – ¿Qué compraré con este ochavito? ¿Me compraré avellanas? No, no, que son golosina. ¿Me compraré rosquillas, caramelos? No, no, que son más que golosina. ¿Me compraré alfileres? No, no, que me puedo pinchar. […]

Pereza y testarudez

Había una vez un marido y una mujer, ambos campesinos, que habrían vivido pacíficamente y hasta con alegría, de no haber sido por la pereza, feísimo vicio que atacaba con intermitencias a uno y otro cónyuge y al que se unía, para colmo, una testarudez de aragoneses. Cuando cualquiera de los dos esposos se sentía […]

El castillo de irás y no volverás

Érase que se era un pobrecito pescador que vivía en una choza miserable acompañado de su mujer y tres hijos, y sin más bienes de fortuna que una red remendada por cien sitios, una caña larga, su aparejo y su anzuelo. Una mañana, muy temprano, salió el pescador camino de la playa con el estómago […]