Category Archives: cuentos Suizos

La mirilla

No hay en el mundo nada tan hermoso como una mirilla. Pero tiene que ser una verdadera mirilla, una mirilla auténtica, tal como la que tenía Juanito en el monte. Era éste un pobre chiquillo que hacía ya de pastor. Caminaba descalzo y con los pantalones desgarrados. Tosía con frecuencia, y su rostro era pálido […]

El gran espanto

Con frecuencia me viene a la memoria el recuerdo de la pequeña chiquilla y del pequeño ratoncito, y pienso entonces en el gran espanto que sufrieron los dos. La pequeña chiquilla estaba en su cama y proyectaba siluetas con las manitas en la pared, pues la Luna iluminaba como una lámpara. Reinaba un profundo silencio […]

El pequeño Lischen y la luna

La clara luz de la Luna llena brillaba a través de la ventana, precisamente junto a la pared donde estaba la camita. Por ello le era imposible dormirse al pequeño Lischen. Continuamente miraba hacia el claro rostro de la Luna. Ésta tenía ojos, que ahora empezaban a parpadear; tenía boca, que comenzaba a moverse de […]

La grave enfermedad

Hubo una vez un chiquillo que no podía decir “por favor”, ni tampoco “gracias”. Estas dos palabritas tan corteses no querían sencillamente salirle de la boca. Sus padres se enfadaban mucho por ello, y el abuelo aún más. Pero la abuela contemplaba al muchachito, y sentía dolor. – Está enfermo – dijo al fin -. […]

Los piojitos de la princesa

Las princesas son, en medio de todo, infelices criaturas. Solamente pueden jugar con sus iguales, de éstos hay, en verdad, muy pocos. Por eso, la pequeña princesa tenía que lanzar completamente sola su pelota de oro al aire y volverla a coger de nuevo, cuando salía a jugar en el jardín del palacio. Pero esto […]

La salchicha que no quería ser asada

La salchicha de este cuento era una salchicha robada. El ladrón, que contaba tan sólo siete años de edad, era un pillete a carta cabal. Pero esta salchicha le enseñó quién era más listo de los dos. El muchacho la había dejado caer suavemente en el bolsillo de sus pantalones, en casa del carnicero, mientras […]