Category Archives: Anónimo

El Cristo del convite

Había una vez dos hermanas viudas, una con dos hijos y otra con cuatro, todos pequeñitos. La que tenía menos hijos era muy rica; la que tenía más hijos era pobre y tenía que trabajar para mantenerse ella y sus hijitos. Algunas veces iba la hermana pobre a casa de la hermana rica a lavar, […]

El sapo y el ratón

Érase una vez un sapo que estaba tocando tranquilamente la flauta a la luz de la luna, cuando se le acercó un ratón y le dijo: – ¡Buenas noches, señor Sapo! ¡Con ese latazo que me está dando, no puedo pegar un ojo! ¿Por qué no se va con la música a otra parte? El […]

El príncipe Tomasito y San José

Érase una vez un rey que tenía un hijo de catorce años. Todas las tardes iban de paseo el monarca y el principito hasta la Fuente del Arenal. La Fuente del Arenal estaba situada en el centro de los jardines de un palacio abandonado, en el que se decía que vivían tres brujas, llamadas Mauregata, […]

Como fueron engañados los malos hijos

Un hombre muy rico, creyendo que estaba a punto de morir, llamó a sus hijos y dividió entre ellos sus propiedades. Sin embargo, no murió y al levantarse de la cama, se encontró con que sus hijos ya no le querían, ni tenían con él las delicadezas que antes, cuando todos esperaban conseguir mayor parte […]

Por qué se rió el pez

En el momento en que una pescadora anunciaba su mercancía ante el palacio del Rajá, la Raní salió a un balcón y le pidió que subiera a mostrarle lo que tenía. En este momento un pescado dio un salto, mostrando su plateado vientre. – ¿Es macho o hembra? -preguntó la Raní.- Quiero comprar una hembra. […]

El príncipe y el fakir

Érase una vez un monarca que no tenía hijos. En vista de ello decidió un día tenderse en el cruce de cuatro caminos, a fin de que cuantos pasaran tuvieran forzosamente que verle. Al cabo de mucho rato, acertó a pasar un fakir, quien al ver al rey le preguntó: – ¿Qué haces aquí? – […]

El campesino y el prestamista

Un honrado campesino de la región de Benarés, hallábase en las garras de un malvado prestamista. Tanto si la cosecha era buena como si era mala, el pobre hombre estaba siempre sin un céntimo. Al fin, un día, cuando ya no le quedó absolutamente nada, fue a ver al usurero y le dijo: – Es […]

El asno con la piel de león

Cuando Bramadatta reinaba en Benarés, había un viejo mercader que viajaba de pueblo en pueblo, llevando sus mercancías a lomos de un asno. Este mercader se valía de un ingenioso ardid para alimentar a su burro. Tan pronto como llegaba a un pueblo, lo descargaba y lo cubría enseguida con una piel de león; luego […]