Category Archives: Edgar Allan Poe

Por qué el pequeño francés lleva la mano en cabestrillo

Claro que sí! Está en mi tarjeta de visita (y en papel satinado color rosa); cualquiera que desee puede leer en ellas las interesantes palabras: «Sir Patrick O’Grandison, Baronet, 39, Southampton Row, Rusell Square, Parroquia de Bloomsbury». Y si quisiera usted descubrir quién es el rey de la buena educación y el que da el […]

Mixtificación

!Diantre! Si éstos son tus «pasos» y tus «montantes», no quiero saber nada de ellos. (NED KNOWLES) El barón Ritzner von Jung descendía de una noble familia húngara, cuyos miembros, hasta donde permiten asegurarlo antiquísimas y fidedignas crónicas, se habían destacado por esa especie de grotesquerie imaginativa de la cual Tieck, descendiente también de la […]

Nunca apuestes tu cabeza al diablo

Cuento con moraleja Con tal que las costumbres de un autor sean puras y castas —dice don Tomás de las Torres en el prefacio a sus Poemas amatorios—, importa muy poco que no sean igualmente severas sus obras. Presumimos que don Tomás ha de estar ahora en el Purgatorio a causa de su afirmación. Sería […]

El sistema del doctor Tarr y del profesor Fether

En el otoño de 18…, mientras viajaba por las provincias meridionales de Francia, mi camino me condujo a pocas millas de cierta Maison de Santé, o manicomio privado, del cual mucho había oído hablar a mis amigos médicos en París. Dado que jamás había visitado un establecimiento de esa clase, me pareció que no debía […]

El diablo en el campanario

¿Qué hora es? (Antiguo adagio) Todo el mundo sabe, de una manera general, que el lugar más hermoso del mundo es —o era, ¡ay!— la villa holandesa de Vondervotteimittiss. Sin embargo, como queda a alguna distancia de cualquiera de los caminos principales, en una situación en cierto modo extraordinaria, quizá muy pocos de mis lectores […]

Los anteojos

Hace años estaba de moda ridiculizar la noción de «amor a primera vista»; pero aquellos que piensan y sienten profundamente han defendido siempre su existencia. Los descubrimientos modernos en el campo que cabe llamar magnetismo ético o estética magnética permiten suponer con toda probabilidad que los afectos humanos más naturales y, por tanto, más verdaderos […]

Bon-Bon

Quand un bon vin meuble mon estomac Je suis plus savant que Balzac, Plus sage que Pibrac; Mon seul bras faisant l’attaque De la nation Cossaque La mettroit au sac; De Charon je passerois le lac En dormant dans son bac; J’irois au fier Eac, Sans que mon cœur fit tic ni tac, Présenter du […]

Tú eres el hombre

Yo haré el papel de Edipo en el enigma de Rattleborough. Explicaré a ustedes —como solamente yo puedo hacerlo— el secreto mecanismo que produjo el milagro de Rattleborough, el único, el verdadero, el admitido, el indiscutible, el indisputable milagro que acabó definitivamente con la infidelidad de los rattleburguenses y devolvió a la ortodoxia de los […]

Tres domingos por semana

¡Viejo empedernido, zamacuco, obstinado, mohoso, tozudo, emperrado y bárbaro! —dije cierta tarde (en mi fantasía) a mi tío abuelo Rumgudgeon, mientras lo amenazaba con el puño (en mi imaginación). Sólo en la imaginación. Diré que, en verdad, había cierta discrepancia entre lo que yo decía y lo que no tenía el coraje de decir, entre […]

El hombre que se gastó

Un relato de la reciente campaña contra los cocos y los kickapoos Pleurez, pleurez, mes yeux, et fondez vous en eau! La moitié de ma vie a mis l’autre au tombeau. (CORNEILLE) No recuerdo ahora dónde o cuándo vi por primera vez a aquel apuesto militar, el brigadier general honorario John A. B. C. Smith. […]