Category Archives: F. Scott Fitzgerald

La década perdida

Personas de todo tipo entraban en la redacción del semanario y Orrison Brown mantenía toda clase de relaciones con ellas. Cuando acababa el horario de oficina era «uno de los redactores-jefe», pero durante el trabajo sólo era un hombre de pelo rizado que hacía un año había sido director del Jack-O-Lantern de Dartmouth y ahora […]

Financiando a Finnegan

I. Finnegan y yo tenemos el mismo agente literario para que venda nuestros libros, pero, aunque he estado muchas veces en el despacho del señor Cannon inmediatamente antes e inmediatamente después de las visitas de Finnegan, nunca he coincidido con él. También teníamos el mismo editor y muchas veces, cuando yo llegaba a la editorial, […]

La tarde de un escritor

I. Cuando despertó se sentía mejor de lo que se había sentido en muchas semanas: simplemente no se sentía enfermo. Se apoyó un momento en el marco de la puerta que separaba su dormitorio y el baño hasta que estuvo seguro de que no se había mareado. Ni siquiera un poco, ni siquiera cuando se […]

Dos errores

—Mírame los zapatos —dijo Bill—. Veintiocho dólares. El señor Brancusi los miró. —Chachi —dijo. —Hechos a medida. —Ya sabía que eras elegantísimo. No me habrás hecho venir sólo para enseñarme los zapatos, ¿verdad? —No soy elegantísimo. ¿Quién ha dicho que yo era elegantísimo? —preguntó Bill—. Sólo porque tengo más educación que la mayoría de la […]

Los nadadores

En la Place Benoît se cocía lentamente al sol de junio la nube de gasolina de los tubos de escape. Era algo terrible, pues, a diferencia del calor puro, no prometía ninguna fuga al campo: sólo sugería carreteras sofocadas por el mismo asma sucio. En la sucursal parisina de The Promissory Trust Company, frente a […]

La última belleza

I. Después de la exquisita y teatral interpretación de los encantos del Sur que nos ofreció Atlanta, todos menospreciábamos Tarleton. Era un poco más caluroso que cualquiera de los sitios donde habíamos estado —una docena de reclutas se desmayó el primer día bajo el sol de Georgia—, y cuando veías manadas de vacas desfilar por […]

La sombra atrapada

I. Basil Duke Lee cerró la puerta de la calle a sus espaldas y encendió la luz del comedor. La voz de su madre le llegó soñolienta a través de las escaleras. —Basil, ¿eres tú? —No, mamá, es un ladrón. —No creo que las doce sean horas de volver a casa para un chico de […]

El estadio

I. Había uno en mi curso, en Princeton, que nunca iba al fútbol. Pasaba las tardes de los sábados investigando minucias sobre los deportes en Grecia y los combates frecuentemente amañados entre cristianos y fieras salvajes bajo el imperio de los Antoninos. Recientemente —años después de la universidad— ha descubierto a los futbolistas, de quienes […]

Absolución

I. Érase una vez un sacerdote de ojos fríos y húmedos que, en el silencio de la noche, derramaba frías lágrimas. Lloraba porque las tardes eran cálidas y largas y era incapaz de conseguir una absoluta unión mística con Nuestro Señor. A veces, hacia las cuatro, bajo su ventana, se oía un rumor de chicas […]

Dados, nudillos de hierro y guitarra

Zonas enteras de Nueva Jersey, como todo el mundo sabe, se encuentran bajo el agua, y otras se encuentran bajo la vigilancia permanente de las autoridades. Pero aún sobreviven, desperdigadas aquí y allá, extensiones de huertos salpicadas de anticuadas casonas con amplias galerías sombrías y un columpio rojo en el jardín. Y quizá, en la […]