Category Archives: James Joyce

Los muertos

Lily, la hija del encargado, tenía los pies literalmente muer­tos. No había todavía acabado de hacer pasar a un invitado al cuarto de desahogo, detrás de la oficina de la planta baja, para ayudarlo a quitarse el abrigo, cuando de nuevo sonaba la quejumbrosa campana de la puerta y tenía que echar a correr por […]

A mayor gracia de Dios

Dos caballeros que se hallaban en los lavabos en ese mo­mento trataron de levantarlo: pero no tenía remedio. Quedó hecho un ovillo al pie de la escalera por la que había caído. Consiguieron darle vuelta. Su sombrero había rodado lejos y sus ropas estaban manchadas por la mugre y las emanaciones del piso en que […]

Una madre

Mr Holohan, vice-secretario de la sociedad Eire Abu, se paseó un mes por todo Dublín con las manos y los bolsillos atiborrados de papelitos sucios, arreglando lo de la serie de conciertos. Era lisiado y por eso sus amigos lo llamaban Aúpa Holohan. Anduvo para arriba y para abajo sin parar y se pasó horas […]

Efemérides en el comité

El viejo Jack rastreó las brasas con un pedazo de cartón, las juntó y luego las esparció concienzudamente sobre el domo de carbones. Cuando el dombo estuvo bien cubierto su cara quedó en la oscuridad, pero al ponerse a abanicar el fuego una vez más, su sombra ascendió por la pared opuesta y su cara […]

Un triste caso

Mr James Duffy residía en Chapelizod porque quería vivir lo más lejos posible de la capital de que era ciudadano y por­que encontraba todos los otros suburbios de Dublín mezqui­nos, modernos y pretenciosos. Vivía en una casa vieja y som­bría y desde su ventana podía ver la destilería abandonada y, más arriba, el río poco […]

Polvo y ceniza

La Supervisora le dio permiso para salir en cuanto acabara el té de las muchachas y María esperaba, expectante. La co­cina relucía: la cocinera dijo que se podía uno ver la cara en los peroles de cobre. El fuego del hogar calentaba que era un contento y en una de las mesitas había cuatro grandes […]

Duplicados

El timbre sonó rabioso y, cuando Miss Parker se acercó al tubo, una voz con un penetrante acento de Irlanda del Norte gritó furiosa: -¡A Farrington que venga acá! Miss Parker regresó a su máquina, diciéndole a un hombre que escribía en un escritorio: -Mr Alleyne, que suba a verlo. El hombre musitó un ¡Maldita […]

Una nubecilla

Ocho años atrás había despedido a su amigo en la estación de North Wall diciéndole que fuera con Dios. Gallaher hizo carrera. Se veía enseguida: por su aire viajero, su traje de tweed bien cortado y su acento decidido. Pocos tenían su ta­lento y todavía menos eran capaces de permanecer incorruptos ante tanto éxito. Gallaher […]

La casa de huéspedes

Mrs Mooney era hija de un carnicero. Era mujer que sabía guardarse las cosas: una mujer determinada. Se había casado con el dependiente de su padre y los dos abrieron una carni­cería cerca de Spring Gardens. Pero tan pronto como su suegro murió Mr Mooney empezó a descomponerse. Bebía, saqueaba la caja contadora, incurrió en […]

Dos galanes

La tarde de agosto había caído, gris y cálida, y un aire ti­bio, un recuerdo del verano, circulaba por las calles. La calle, los comercios cerrados por el descanso dominical, bullía con una multitud alegremente abigarrada. Como perlas luminosas, las lámparas alumbraban de encima de los postes estirados y por sobre la textura viviente de […]