Category Archives: Marqués de Sade

El fingimiento feliz

Hay muchísimas mujeres que piensan que con tal de no llegar hasta el fin con un amante, pueden al menos permitirse, sin ofender a su esposo, un cierto comercio de galantería, y a menudo esta forma de ver las cosas tiene consecuencias más peligrosas que si su caída hu­biera sido completa. Lo que le ocurrió […]

Los estafadores

Siempre existió en París una clase de individuos, ex­tendida por todo el mundo, cuyo único oficio es el de vi­vir a costa de los demás: no hay nada tan habilidoso como las múltiples maniobras de estos intrigantes, no hay nada que no inventen, nada que no tramen para atraer, de una manera o de otra, […]

La castellana de Longeville o la mujer vengada

En la época en que los señores vivían despóticamente en sus dominios, en aquellos gloriosos tiempos en los que Francia albergaba dentro de sus fronteras a una infinidad de soberanos en lugar de treinta mil vil esclavos postrados delante de un solo rey, vivía en medio de sus posesiones el señor de Longeville, dueño de […]

El marido cura

Cuento provenzal Entre la villa de Menerbe, en el condado de Aviñón, y la de Apt, en Provenza, existe un pequeño convento de car­melitas, muy apartado, que se llama Saint-Hilaire, asenta­do en la cima redondeada de una montaña en la que a las mismísimas cabras les resulta difícil pastar; esa pequeña residencia es, poco más […]

El marido escarmentado

A un hombre de edad ya madura, por más que hasta ese momento había vivido siempre sin una esposa, se le ocu­rrió casarse, y lo que tal vez hizo más en contradicción con sus sentimientos fue escoger a una jovencita de dieciocho años con el rostro más atractivo del mundo y el talle más adorable. […]

Hay sitio para dos

Una hermosísima burguesa de la calle Saint-Honoré, de unos veinte años de edad, rolliza, regordeta, con las carnes más frescas y apetecibles, de formas bien tor­neadas aunque alga abundantes y que unía a tantos atrac­tivos presencia de ánimo, vitalidad y la más intensa afi­ción a todos los placeres que le vedaban las rigurosas leyes del […]

El cornudo de sí mismo o la reconciliación inesperada

Uno de los peores defectos de las personas mal educadas es el de estar siempre aventurando un sinnúmero de indis­creciones, murmuraciones o calumnias sobre todo ser vi­viente y, por si fuera poco, delante de gente a la que no co­nocen. Es imposible calcular la cantidad de enredos que son fruto de esa clase de charlatanería, […]

La ley del Talión

Un honesto burgués de la Picardía, descendiente tal vez de uno de aquellos ilustres trovadores de las riberas del Oise o del Somme, cuya olvidada existencia acaba de ser rescatada de las tinieblas apenas hace diez o doce años por un gran escritor de este siglo; un burgués bue­no y honrado, repito, vivía en la […]

El presidente burlado

¡Oh!, confiad en mí, voy a agasajarlos de tal forma… que no se atreverán a volver en veinte años. Con mortal pesadumbre veía el marqués de d’Olincourt, coronel de dragones, hombre rebosante de ingenio, de gra­cia y de vitalidad, cómo la señorita de Téroze, su cuñada, iba a pasar a los brazos de uno de […]

Hágase como se ordena

-Hija mía -dice la baronesa De Fréval a la mayor de sus hijas, que iba a casarse al día siguiente-, sois her­mosa como un ángel; apenas habéis cumplido vuestro decimotercer año y es imposible ser más tierna y más en­cantadora; parece como si el mismísimo amor se hubie­ra recreado en dibujar vuestras facciones, y sin […]