Cuento XVI: La respuesta del conde

La respuesta que dio el conde Fernán González a Nuño Laínez, su pariente

El conde Lucanor hablaba un día con Patronio, su consejero, de este modo:

-Patronio, bien sabéis vos que yo ya no soy tan joven y que he pasado muchos trabajos. Os aseguro que me gustaría poder descansar de aquí en adelante, cazando cuando quisiera hacer ejercicio y viviendo libre de disgustos y preocupaciones. Como sé que siempre me habéis aconsejado bien, os ruego que lo mismo hagáis ahora, diciéndome qué es lo que creéis que me conviene más.

Señor conde -respondió Patronio-, aunque tenéis mucha razón en lo que decís, me gustaría que supierais lo que dijo una vez el conde Fernán González a Nuño Laínez.

El conde le rogó que se lo contara.

-Señor conde -comenzó Patronio-, estando el conde Fernán González, que había pasado muchos trabajos por defender su tierra, una vez en Burgos con sosiego y paz, díjole Nuño Laínez que estaría muy bien que de allí en adelante no se metiera en guerras y que descansara y dejara descansar a los suyos. A esto el conde respondió que a nadie en el mundo le agradaría más que a él descansar y vivir en paz con sus vecinos, pero que bien sabía que los moros, los leoneses y los navarros eran enemigos de los castellanos y que, si quisieran éstos descansar, en seguida les atacarían, y que si quisieran solazarse cazando con buenas aves por las riberas del Arlanzón, montados en gruesas mulas, en vez de defender su tierra, lo podrían hacer, pero que les sucedería lo que dice el antiguo proverbio: Murió el hombre y murió su nombre; si, por el contrario, los castellanos, olvidando solaz y deleites, se defendían y aumentaban su honra, se diría de ellos: Murió el hombre, pero no su nombre. Y pues lo mismo se ha de morir viviendo entre deleites que entre trabajos, no me parece bien que por librarnos de éstos dejemos de obrar de tal manera que después de muertos nos aseguremos la buena fama.

Vos, señor conde, pues tenéis que morir, nunca dejaréis por consejo mío de sacrificar deleites o descanso a trabajos que os sirvan para ganar fama perdurable.

Al conde le agradó mucho lo que Patronio le aconsejó, lo puso en practica y le fue muy bien.

Como a don Juan le pareció este cuento muy bueno, lo hizo poner en este libro y escribió estos versos:

Si por descanso o deleites la buena fama perdemos
al acabar nuestra vida deshonrados quedaremos.

Acerca del autor.
Don Juan Manuel (Escalona, 5 de mayo de 1282 – Córdoba,1 13 de junio de 1348) fue un político y escritor en lengua castellana. Fue uno de los principales representantes de la prosa medieval de ficción, sobre todo gracias a su obra El conde Lucanor, conjunto de cuentos moralizantes.